Bestias del Sur Salvaje: tierna y dolorosamente hermosa

Estrella Laurta 24 septiembre, 2013

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Nuestro querido compañero Andrés Caro Berta, nuevamente comparte con nosotros su mirada sobre el cine. En este caso nos vamos a referir a la película nominada a varios premios Oscar, la pasada temporada, “Bestias del Sur Salvaje”.

La película estuvo nominada a 4 premios Oscar:

  • Mejor película
  • Mejor director: Benh Zeitlin
  • Mejor actriz: : Quvenzhane Wallis
  • Mejor guión adaptado

Argumento

En una olvidada y orgullosa comunidad instalada en una zona pantanosa formada por los meandros del Misisipi apartada del mundo por un inmenso dique, la pequeña Hushpuppy, de seis años, está a punto de quedarse huérfana. Hace tiempo que su madre se fue, y su adorado y alocado padre siempre está de juerga. Hushpuppy debe arreglárselas como puede en medio de la nada, rodeada de animales semisalvajes.

Como dice el título de ésta nota es una historia tierna y dolorosamente hermosa , una película que se agradece tener el privilegio de ver porque te llega al lugar donde tus emociones y sentimientos se entrelazan para meterte en el guión y vivir las experiencias de la pequeña niña. Sin más preámbulos vamos entonces a la crítica de Andrés:

Crítica de Andrés Caro Berta

¿Cómo describir a Bestias del Sur Salvaje? La historia es simple y compleja. En medio de la nada, en zonas pantanosas del Mississippi, a las afueras de Nueva Orleans, en la zona conocida como La Bañera, viviendo en la absoluta precariedad, estos desamparados han construido su hogar.

Viven por fuera de la civilización, construyeron una convivencia conformando una pequeña comunidad sabiendo que la vida es el pasaje a la muerte.
No se permiten llorar, conviven con el horror cotidiano pero también la belleza de la espontaneidad y valores éticos, no apuestan más que a sobrevivir, consumen el dolor en alcohol, son tiernos en la rudeza de un entorno que no permite la debilidad.

Su día a día es alimentarse, saber unos de otros por si necesitan algo, los niños aprenden didácticamente en una precaria escuela que nada es fácil, y que deberán valerse por sí mismos.

Así, la niña Hushpuppy (con su madre muerta y un padre que vive en un rancho contiguo) habita una casa hasta que en un ataque de dolor y furia, la destruye con el fuego. Su padre, muerto en vida, la lleva a vivir con él pero las cosas no son tiernas dentro de un verdadero chiquero en el que pasan sus días

En medio de ese caos de un padre vencido por el alcohol, ella, Hushpuppy conversa con su madre fallecida buscando un poco de amor, y poder entender qué fue lo que pasó con ella. También dialoga con los animales y filosofa consigo misma sobre el sentido de la vida

Hasta que la tormenta arrasa todo lo que encuentra en el camino…

Lo que sigue es mejor no contarlo porque vale ir descubriéndolo a medida que avanza la película.

Todo es tan real, tan auténtico que como espectador, uno se compromete con lo que ve, se siente partícipe, está ahí, en medio de la nada, luchando por la vida, con las aguas inundando todo, buscando la poca comida contaminada, y se conmueve no solo con la niña, sino con todos esos personajes, tan lejanos y tan cercanos a nosotros, a cada uno de nosotros.

La empatía del espectador con esa gente está en que mientras la tormenta trae efectos más graves, ellos viviendo en chiqueros están llenos de humanidad.

El gran mérito del filme reside en que los hechos son mostrados como si se tratara de un documental, no hay falsos sentimentalismos ni moralina, nadie juzga a nadie, y la cámara observa, observa, observa y es parte de esa pequeña y desamparada comunidad.

En un momento, el Gobierno intenta ayudarlos evacuándolos de un lugar inhabitable. Pero, el hogar, sea cual sea, tira. Y el retorno es inevitable.

Entre medio, los Uros o Aurochs, verdaderas fantásticas bestias de destrucción, avanzan hacia ellos y quedarán cara a cara con la niña, resuelta a todo.

Estos enormes animales ya extintos, aparecen como salidos de los bloques de hielo que se van derritiendo con el Calentamiento Global, como una forma también, de marcar una simbología ecologista.

PEQUEÑA Y AUTENTICA OBRA DE ARTE

Bestias del Sur Salvaje es auténtica en su propuesta. Y eso se agradece. Aquí no hay golpes bajos, en este filme lo que abunda es la vida misma, en su condición más salvaje y más sublime que pueda encontrarse.

El personaje de la niña es el que resume todo lo que se muestra, es el portavoz del mundo desgarrado, y de, igual, la ilusión, la esperanza, el pensar en lo que venga. Dice: “Puedo ver que soy una pequeña pieza en el inmenso Universo. Y así todo está bien. Cuando muera, los científicos del mundo encontrarán todo y sabrán que alguna vez existió Hushpuppy, que ella vivía con su papá en La Tina” Frase que lleva a preguntarse qué vida estamos viviendo, qué buscamos, qué queremos, qué tememos, qué queremos dejar cuando ya no seamos nada…

ARTÍFICES DE BESTIAS DEL SUR SALVAJE

¿Quiénes fueron los constructores de esta maravilla? ¿Cineastas de mucha experiencia? No. Apenas principiantes que se reunieron y realizaron una verdadera obra de arte.

Una producción que costó menos de dos millones de dólares (para el país del norte es una bicoca) y que se abrió paso por Sundace, Cannes y Oscar, entre otros festivales, de la mano de dos debutantes en el mundo del largometraje, Benh Zeitlin y Quvenzhané Wallis.

Zeitlin dirigió a la perfección, con una cámara en permanente movimiento, siguiendo la historia desde el agua misma, y fue el autor del guión junto a Lucy Alibar que a su vez escribió la obra en que se basa la película: Juicy and Delicious.

Este debutante en la dirección, había realizado un cortometraje, en el 2008, sobre una temática similar, es decir lo que ocurrió después del Katrina en su paso por Nueva Orleans. Un grupo de sobrevivientes construyen un barco con los escombros de dicha ciudad para buscar rescatar a sus seres queridos atrapados bajo las aguas. Ese filme se llamó Glory at Sea y también contó con la música de él y Dan Romer. Es evidente que esto fue lo que creció como proyecto y se convirtió en esta maravilla de Bestias del Sur Salvaje.

Pero hay grandes aliados. Primero que nada, los productores que pudieron ver más allá de la taquilla hollywoodeana.

Además,  la fotografía de Ben Richardson es esencial para la narración.

Y la edición de Crockket Doob y Affonso Gonçalvez, fundamental para la coherencia del producto,

La banda de sonido de Dan Romer y el propio Benh Zeitlin, aquí asume un rol central como si se tratara de un personaje más. Acompaña en cada momento lo que ocurre. Va desde una alegre música celta a una melodía fuerte, tensa, pasando por los estados anímicos por los que navegan los propios seres a la deriva.

Quvenzhané Wallis, una niña de seis años a la hora de la filmación construye a la perfección su Hashpuppy, pero sería injusto no mencionar a quienes le rodean.

Dwight Henry, como su padre Wink está magnífico en su desgarro existencial, y el resto de los integrantes de esa marginal comunidad, interpretados por Levy Easterly, Lowell Landes, Pamela Harper, Gina Montana, Nicholas Clark, Jovan Hathaway, todos ellos en su primer papel actoral.

EN RESUMEN: No se pierdan esta pequeña obra de arte. Tiene mucho para enseñarnos sobre la vida.

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