Guiseppe Verdi, sus óperas en Montevideo

Estrella Laurta 14 septiembre, 2013

Guiseppe Verdi, sus operas en Montevideo

Apoyando la cultura, incorporamos esta selección dentro de letras, donde se encontrará un breve detalle de la biografía de los grandes autores de las diferentes ramas del arte que tienen que ver con los principales espectáculos que se presentan en nuestro país. Es así que comenzamos con el compositor de las grandes óperas.

En el cicló Ópera que se desarrollará en el Teatro Solís y dentro del marco de la conmemoración de los 200 años del nacimiento del compositor Giuseppe Verdi, se presentarán varias de sus obras en el referido teatro, así como también en el Auditorio Nacional del Sodre.

Conocemos aquí algo de su biografía:

Nació en Le Roncole el 10 de octubre de 1813. Antonio Barezzi, gestor de la Sociedad Filarmónica de Busseto, vió en él condiciones desde temprana edad por lo que el joven viajó al Conservatorio de Milán donde llamativamente fue rechazado. Regresó a Busseto donde, con el tiempo, llegó a ser director de la Sociedad Filarmónica.

A los 25 años vuelve a Milán y su primera ópera, Oberto conte di San Bonifacio, estrenada en 1839 en La Scala, no tuvo éxito. Un giorno di regno, de 1840, también fracasó y, afectado por las muertes de su mujer Margarita Baressi y de dos de sus hijos, decide abandonar la composición.

Un año más tarde el director de La Scala lo convence para que escriba Nabucco (1842), la que causó un gran suceso ayudado por el tema de la cautividad de los judíos en Babilonia, considerado or el público italiano como una alusión a la oposición al gobierno austriaco en el norte de Italia.

Surgió entonces la costumbre de aclamar a Víctor Manuel como rey de Italia al decir “Viva Verdi” ya que el nombre del compositor era una sigla de “Vittorio Emanuele Ré d´Italia”. En muchas representaciones de sus óperas se generaban verdaderos motines patrióticos que requerían la intervención del ejército. Incluso, los italianos cantaban algunos fragmentos de sus óperas cuando íban a luchar contra los austríacos. Además del valor artístico, sus óperas se utilizaban para exaltar el carácter nacionalista del pueblo italiano. De esta forma Verdi triunfa en Milán.

Su producción prosiguió con ILombardi alla prima crociata (1843), Alzira (1845), Attila (1846), Macbeth (1847), I Masnadieri (1847), Jérusalem (1847), Il Corsaro (1848), La battaglia di Legnano (1849), Luisa Miller (1849), y Stiffelio (1859). Rigoletto (1851), Il Trovatore (1853) y La Traviata (1853) marcaron su consagración. Siguieron I Vespri Siciliani (1855), Simón Boccanegra (1857), Aroldo (1857), Un Ballo in Maschera (1859), La Forza del Destino (1862), Don Carlos (1867) y Aida (1871) -encargada por el jedive (virrey) de Egipto, Ismail Pachá, para celebrar la inauguración del Canal de Suez y que fuera estrenada en El Cairo. A los 70 años compuso Otello (1887), cerrando su producción operística con Falstaff (1893).

Hacia el final de su vida compuso obras sacras, como la Misa de Requiem (1874), el Ave María (1880), el Te Deum (1898) y Quattro Pezzi Sacri (1898). También compuso el himno patriótico Suoni la tromba (1848), el Himno de las Naciones (1862), el Cuarteto para Cuerdas en mi menor (1873), y Canciones.

Llegó a ser diputado y senador.

Falleció en Milán el 27 de enero de 1901, y en su entierro el público entonó el coro de los esclavos de Nabucco (“Va pensiero sulláli dorate”).

Información extractada del programa del Ciclo de Opera del Teatro Solís, Temporada 2013.

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